Spartan Race

on 02 Octubre 2014
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“Correr por la montaña no tiene igual y si además el recorrido lo aderezas con muros que escalar, cuerdas que trepar, cargas que levantar, troncos por los que pasar, alambradas que sortear y lagunas de barro que atravesar, entonces estarás en una Spartan Race."

El pasado 31 de mayo corrí mi primera carrera de obstáculos, la Spartan Race de Madrid (13 Kilómetros y 21 obstáculos). La corrí como THR, si bien participaba con en un equipo integrado por varios amigos entre los que se encontraban deportistas profesionales, un torero, arquitectos, entrenadores y como no el responsable de las clases de esgrima del Colegio Highlands los Fresnos, José Luis Abajo más conocido como “Pirri”. Además de la dureza de la prueba, me fascinó lo que me divertí.

Pocos días después, con la ayuda de nuestro mentor Ángel Sanz, del gimnasio Físico y de nuestra entrenadora Beatriz Crespo, nos propusimos conseguir la medalla Trifecta, es decir, completar en el mismo año las tres distancias de las que consta la Spartan Race. La distancia Súper ya la habíamos conseguido en Madrid, sólo nos quedaban la distancia Beast y la Sprint. Por fin se iban a celebrar en Barcelona el 27 y 28 de septiembre las tan deseadas carreras para las que tanto nos habíamos preparado.

Llegó el sábado 27, el cielo estaba despejado y la temperatura era perfecta. Nos íbamos a enfrentar a 23 Km por la montaña con un desnivel positivo de más de 1.000 mts y a más de 35 obstáculos. El lugar, Les Comes, era precioso, rodeados de montañas y bosques. Saltamos un muro y en pocos segundos ya habíamos iniciado la carrera. Pronto nos dimos cuenta de que el recorrido era mucho más exigente que el que habíamos corrido en Madrid. Hubo de todo, barro, muros imposibles, troncos por los que había que pasar haciendo equilibrio, puntería con jabalina, tuvimos que cargar con pesados sacos y pasar colgados por barras de acero como si fuéramos monos, nos deslizarnos por barrancos con desniveles imposibles, levantamos sacos con cuerdas, arrastramos neumáticos, lanzamos troncos, subimos cuerdas, nos arrastrarnos y sumergirnos en ciénagas llenas de barro y reptamos bajo alambradas. Cada vez me divertía más y disfrutaba del entorno, de las pruebas y del recorrido.

Por fin la meta. Ahora tocaba reponer fuerzas ya que al día siguiente tocaba la siguiente carrera, la Sprint, necesaria para conseguir la medalla Trifecta.

El domingo se levantó lluvioso. Nos encontrábamos fuertes para acometer la nueva prueba que pensábamos iba a ser un paseo comparada con la del día anterior ya que sólo teníamos que correr 7 Km con 18 obstáculos. Pero nada más lejos de la realidad. Tomamos la salida y pronto nos dimos cuenta que el recorrido iba a ser duro. La intensa lluvia había convertido los senderos por los que teníamos que correr en pequeños riachuelos que convertían las pendientes en auténticos lodazales muy difíciles de sortear. El nivel del agua había subido y había que sumergirse en las ciénagas de barro para conseguir pasar bajo las alambradas. Las cuerdas resbalaban y los troncos por los que había que pasar se tornaban en peligrosos toboganes. Terminamos agotados, temblando de frío pero satisfechos y contentos por haber conseguido nuestro reto.

Javier Alcalde Pro

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